domingo, 7 de octubre de 2007

El muro fue de color azul


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06/10/07, Cardiff.- En sorprendente triunfo sobre los All Blacks, Francia puso fin a una serie de derrotas frente al gran favorito de este Mundial.
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Gran decepción por el lado de los Neocelandeses, se habían preparado para esta Copa de una manera excepcional. Un dejo de injusticia queda después de esta eliminación prematura. Probablemente los All Blacks fueron víctimas de una fase clasificatoria demasiado fácil, con marcadores abultados, una etapa que sobrevolaron con gran holgura. Quizás subestimaron al adversario, tranquilizados por un marcador favorable al término del primer tiempo, los Blacks dominaron el partido, en lo que a cifras se refiere, a lo largo de los 69 primeros minutos.
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Francia impuso un planteo defensivo de primer orden, con un dominio en el combate colectivo, tácticamente los Franceses dieron la pauta a unos Blacks obligados a jugar de una manera que no les acomoda. Los Franceses aprovecharon las ocasiones que tuvieron de desequilibrar el marcador. En una primera ocasión a partir de una salida de los 22 desde su propio campo, la otra desde un scrum a sesenta metros del in-goal neocelandés. Los Blacks se vieron obligados a practicar el pick and go cerca del in-goal galo, al más puro estilo georgiano y de esa forma marcar, a través de So'oialo (63'). Nueva-Zelanda acorralado, se mostró sin imaginación y utilizando poco el juego al pie en espacio reducido, frente a una defensa francesa que subió, a menudo, en una sola cortina.
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Defensivamente inmejorable y tackleando a dos al portador de la pelota, impidiendo de esa forma, el pase después del contacto black, Francia impidió el desarrollo del juego de los Kiwuis. Los que incluso cuando rompieron la primera cortina defensiva, no pudieron colgar el balón a jugadores entrando en velocidad, ni encontraron la manera de hacer el quiebre, por los exteriores de este pequeño perímetro, impuesto por los Franceses, ni tampoco la posibilidad de encontrar una tercera linea creativa ofensivamente. Falto de un scrum dominante y de una superioridad en los agrupados, el juego neocelandés se vió sin municiones. Los Galos efectuaron cerca de doscientos tackles, los Neocelandeses menos de cincuenta, cifras elocuentes.
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Los cambios efectuados por el técnico francés Laporte, fueron de gran acierto, aportando aire a un pack que mantuvo un ritmo infernal durante todo el encuentro y el ingreso de Michalak fue decisivo, determinante en el try que selló la cuenta de este encuentro.
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El planteo táctico francés no era un misterio para nadie. La mayor parte del primer tiempo, el juego azul consistió en ubicar el balón, con el pie, en tierra neocelandesa, con un pressing adecuado en el punto de caída, con un juego de escasa elaboración, a la espera de alguna falta neocelandesa que tardaba en producirse. los All Blacks pudieron sacudirse de la monotonía de un juego que no les convenía a los 15 minutos de juego, cuando abrieron al ancho. Una primera vez Ali Williams fue impulsado al touch en-extremis, luego McAlister (primer try, 17') encontró dos veces el filón en un momento de inestabilidad defensiva de Francia, repercusión de la salida de Betsen del campo de juego, remplazado por Harinordoquy, pero los Galos rectificaron el tiro y la defensa no mostró flaquezas en adelante.
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La falla de los Franceses estuvo en el line. A pesar de contar con el concurso de Harinordoquy, desde casi el comienzo del partido, estos se vieron contestar tres pelotas, una al origen de la primera penetración de McAllister, la otras dos en el segundo tiempo. Los Blacks, que en un principio no contestaron los lanzamientos de los Galos en el line, pudieron hacerlo por intermedio de Robinson, quien logró descifrar los códigos. Así, un balón perdido en el line, originó la fase de juego que condujo al try de So'oialo en el minuto 63. Al haber de este equipo francés hay que inscribir incontestablemente el scrum, destacándose De Villiers, enorme en defensa y en los agrupados.