miércoles, 24 de octubre de 2007

Hasta la vista

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Ha terminado este Mundial y queremos expresar los agradecimientos a todos aquellos que han tenido la paciencia de leernos, durante todo este tiempo. Nuestra intención fue aportar parte de una información que estaba a nuestro alcance y crear un puente entre "amateurs" y neófitos del rugby.
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Pedimos disculpas a aquellos que encontraron en los artículos realizados, términos que no pudieron entender; pedimos disculpas a aquellos que encontraron algunos temas ya tratados hasta el infinito, en tantas y tantas ocasiones, en cursos de monitor, referato, entrenador; entrenamientos y conversaciones durante un tercer tiempo.
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Esperamos que esta información haya sido un complemento, para aquellos que miraron los partidos de este Mundial. Para aquellos que vuelven a verlos y necesitan el detalle de alguna formación, la apreciación global de algún partido, o sobre el desempeño de un jugador.
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Quisieramos nombrar al mismo tiempo, a los entrenadores del Villa Alemana Rugby Club, que nos ayudaron con sus consejos, durante el tiempo en que jugábamos:
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- Hernán Barrios
- Andrés Soto
- Juan Salazar
- Rodrigo Correa
- Joaquín Pérez
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Queremos citar los diarios que nos procuraron gran parte, de un enorme flujo informativo:
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- L'Équipe
- Midi Olympique
- Rugby Hebdo

La piscina


Un "piscinazo" de un jugador argentino.- El árbitro Steve Walsh otorgará un penal en favor de los Boks, durante la semifinal Argentina- Africa del Sur.
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Lo que dice el reglamento
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Según la ley 16 del reglamento (1), un ruck es una fase de juego "donde uno o más jugadores de cada equipo, que están sobre sus pies, en contacto físico, se agrupan alrededor de la pelota que está en el suelo." Varios incisos de la ley dan precisiones sobre la manera de involucrarse en un ruck. Para comenzar, "un jugador incorporándose a un ruck, debe asirse al ruck con por lo menos un brazo alrededor del cuerpo de un compañero, usando todo el brazo." Los jugadores que forman el agrupado, "deben intentar permanecer sobre sus pies." De tal forma que no pueden "caerse" ni "arrodillarse" en el ruck. Tal acción puede considerarse como juego peligroso. Por otra parte, el reglamento precisa que un jugador no puede tener "su cabeza y sus hombros más bajos que sus caderas" en esta fase de juego. Y para concluir, "un jugador no debe saltar encima de un ruck."
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Lo que pasa antes
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Varios casos son considerados como piscinazo por el árbitro. Faltas generalmente cometidas después de un tackle, cuando la defensa intenta recuperar el balón.
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Laguna técnica. Cuando un tres-cuartos, poco acostumbrado a esta acción en el juego, trata de limpiar un adversario que intenta jugar el balón, puede que se deje llevar por su impulso, falto de tecnicidad, y caer en o sobre el agrupado ya en formación. No estaría entonces "sobre sus pies" y saltando sobre otro jugador. Dos infracciones al reglamento.
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Atrasado. Cuando el primer apoyo del atacante llega a la zona tackleador-tackleado donde la defensa está ya agarrando el balón. Debe entonces absolutamente, sacar al defensor adverso que disputa el balón. Viene entonces en percusión, a toda velocidad y termina, a veces, su carrera en el campo adverso, después de un magnífico piscinazo. Doble infracción nuevamente.
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Apoyo demasiado febril. Cuando un apoyo ya está en la zona del ruck, sucede a veces que un segundo jugador llega para ayudarlo y lo empuja hacia el campo contrario, desequilibrándolo de paso. El jugador empujado cae, no encontrándose sobre sus pies. Falta. Hay que notar que el piscinazo es, la mayor parte de las veces, cometido por los atacantes. En los rucks, la defensa es más bien sancionada por una utilización ilícita de las manos. Pero es posible que los defensores se zambullan también, luchando por conquistar el balón.
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Lo que pasa después
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El árbitro sanciona la falta del jugador, en el lugar donde éste efectuó el piscinazo.
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(1) Leyes del Juego de Rugby. IRB. (IRB Laws of the Game Book). Edición 2004.

martes, 23 de octubre de 2007

Nunca es demasiado temprano para comenzar


Stade Georges-Racine, Clichy-la-Garenne.-
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Sin comentario


Riqueza técnica, pobreza táctica


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Si hubiese que resumir esta Copa del Mundo en una expresión, tendríamos que decir que fue la del "juego al pie". La final Inglaterra - Sudáfrica fue la cúspide, remitimos al lector de estas lineas al artículo anterior, donde las cifras publicadas al respecto, son más que elocuentes.
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Sin embargo valga constatar al mismo tiempo, otras mejorías, y de talla, con respecto a Mundiales anteriores. La más evidente es: la preparación física, que fue de un altísimo nivel. Los equipos "chicos", a pesar de scores abultados, nunca hicieron el ridículo, mantuvieron el ritmo de principio a fin en un partido, pudieron resistir bien los choques. Igual constatación si comparamos naciones del Sur con naciones del Norte, fuera del primer partido de Inglaterra contra Africa del Sur, en general, las naciones del Norte estuvieron a la altura, especialmente Francia e Inglaterra en cuartos de final, frente a Nueva- Zelanda y Australia respectivamente. En cambio parece ser, que existen diferencias en lo que es la adaptación técnica individual a esta evolución física. All Blacks, Springboks y Wallabies, se muestran de mayor rendimiento, cuando se trata de dar un pase, patear o recuperar el balón a toda velocidad, sea al pie o a la mano el pase. Los tackles son también más "de punto", bloqueando el hombre y el balón al mismo tiempo, acompañándolo al piso y obrando de tal forma de que quede del lado del bando defensivo. Pero la resistencia al tackle también ha progresado, con el objeto de permanecer de pie el mayor tiempo posible, esperando el apoyo o logrando avanzar aún más antes de ir al piso, con el fin de dejar en muy buena posición de ataque a los refuerzos que llegan.
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Tácticamente el juego se empobreció y si el balón conoció el movimiento fue en el aire y detras del touch. De mano en mano, movieron el balón las naciones más modestas y sin grandes ambiciones de laureles. Para los "amateurs", en el sentido más genuino del término, fue el partido de Fidji contra Japón el que más gustó. Las naciones del Pacífico fueron las que trajeron aire a la competencia. Por que por el lado de los favoritos, el espectador estuvo a dieta: "Sólo la victoria cuenta." Una conquista sólida, un poco de juego en el pequeño perímetro, mucho juego de ocupación al pie, una defensa impermeable, y si todo anda bien, autorisación para jugar un balón de recuperación, a condición de que sea más allá de los 22 metros.

Fuerza y velocidad de ejecución


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La final Inglaterra - Africa del Sur muestra la tónica de este Mundial 2007: Intransigente en lo que es el combate, muy táctica en lo que respecta al juego al pie, recompensó al equipo mas fuerte, en el más amplio sentido de la palabra.
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Primeros en todos lados
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Los Springboks fueron capaces de imponerse en la mayoría de los duelos, individuales y colectivos. Lo que implica un gran compromiso físico y un trabajo técnico de gran precisión, que permitió conservar los beneficios de un derroche de energía sin límite. Esta relación de lo físico con lo técnico, los Sudafricanos lo lograron en primer lugar en los sectores básicos: conquista, defensa, juego al pie. En la conquista, los Springboks fueron mejores de lo que se esperaba en el scrum y en el line fueron superiores, con la pareja Matfield-Botha, a pesar de un desempeño más que correcto del duo Kay-Shaw, a pesar de cinco balones perdidos. En la zona del tackle los Sudafricanos fueron muy superiores, conservando el balón, recuperándolo directamente y en el peor de los casos contrariando las liberaciones inglesas en los rucks.
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Paciencia y lucidez
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Avanzando en la mayoría de los impactos, superiores en tierra y en los aires, a los Boks no les quedó otra cosa que armarse de paciencia en los intercambios de patadas, la longitud y la precisión de las patadas boks, lograron confinar a los Ingleses en su territorio. Al mismo tiempo contrariaron la circulación de la pelota, a través de frecuentes cambios en la manera de subir defensivamente, alternando defensa "desplazada", que empuja a los atacantes hacia el touch (complicando al mismo tiempo, un retorno del balón hacia el interior) e "invertida", que impide los salteos (riesgo de intercepción de los wines). Y una vez la superioridad físico-técnica rentabilizada por los pateadores (Montgomery-Steyn), vino el triunfo de la lucidez colectiva... en los mismos temas: (re)conquista, ocupación territorial a través del juego al pie, ausencia de faltas. Círculo vicioso pero eficaz.
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108 patadas, 2 veces la linea defensiva atravesada, balón en mano y en solitario
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El Sábado pasado, un público maravillado de iniciados, pudo aplaudir con entusiasmo 108 patadas diversas y variadas: 14 salidas desde los 22 metros, 12 penales (a los palos o al touch), 18 patadas al touch, 62 patadas a jugar que quedaron dentro de la cancha (30 inglesas, 32 sudaficanas), y... dos drops (no pasados por Wilkinson) que bien pudieron cambiar la fisonomía de la final. En comparación, las estadísticas oficiales contabilizan que en dos ocasiones, la linea defensiva fue atravesada. Tait por el lado inglés, al origen del try invalidado de Cueto y Steyn por el lado sudafricano. Pues si los avances de uno y de otro campo fueron más numerosos, el portador del balón no "atravesó" completamente la cortina defensiva.
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Pero volviendo al juego al pie, hay que admirar la calidad y la precisión de las patadas (en especial los "efectos" dados al balón, por lado y lado) de grandes especialistas como los Ingleses Wilkinson y Catt y los Sudafricanos James, Montgomery y Steyn. Y una vez más, la ocupación territorial fue a la orden del día, siendo la finalidad del juego, mantener al adversario dentro de su porción de cancha, de ahí dentro de sus 22 metros y si es posible, presionarlo de tal forma, para obligarlo a patear al touch, con el objeto de obtener la puesta en juego del balón en el line.
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El ruck, lugar de predilección
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Se dice que hay leyes secretas en el scrum, que el scrum es algo que no hay que tocar, los Franceses prefieren el término de "mêlée spontanée" para designar el ruck, como algo que se produce en el juego, como un inconveniente, al que hay que hacer frente en forma provisoria, en oposición al scrum que denominan "mêlée ordonnée", como algo bien definido, estructurado, pero con todos esos secretos que hay que preservar, toda una mitología ancestral.
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Y hoy por hoy, el ruck es la fase de juego más frecuentada, con todo ese desorden y dificultad reglamentaria que le es propia. En esta final, muy limitada en secuencias con más de dos tiempos de juego (10 secuencias de Inglaterra, 7 de Sudáfrica), 137 agrupados fueron contabilizados (73 de Inglaterra, 64 de Africa del Sur). En un combate permanente por ser el primero en estar arriba del balón y poder recuperarlo directamente con las manos, antes de que un adversario no venga al contacto a contestar, formando de esa manera un ruck o scrum espontáneo, para sólo autorizar una disputa con el pie, del balón hasta su liberación. Según el reglamento. Pero la realidad es muy otra. Hay que constatar que en esta final, ocho balones fueron recuperados solamente, por el equipo que defendía, lo que significa no más del 5% (lo cual es superior al promedio), lo que implica una clara improductividad de estas fases de combate. Por otro lado, son el pretexto de enfrentamientos severos, acciones de aseo sobre jugadores estáticos, efectuadas por jugadores lanzados, lo que se asemeja a un juego peligroso, a la intimidación. Y como la mayor parte de los participantes al ruck no están en equilibrio (y a menudo, se zambullen varios en conjunto arriba del balón, para no ser sancionados), podemos darnos cuenta de la dificultad, que todo esto representa como tema de arbitraje. 
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Tácticamente tácticos


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El trofeo Webb Ellis ya debe estar en Africa del Sur, respetando la lógica, los Springboks han ganado el Torneo Mundial, cuando eran considerados favoritos junto a Neocelandeses y Franceses para obtener el título máximo. Sin lugar a dudas, Africa del Sur fue el equipo más regular y si bien es cierto que sólo se enfrentaron a un solo conjunto de los denominados "big five", Inglaterra para ser exactos, la performance de los Boks fue brillante y sin fallas a lo largo de toda la competencia.
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Sin embargo hay que constatar que la final estuvo lejos de brindar un espectáculo entusiasmante, es la segunda final que termina sin un try y en lo que a juego propiamente tal se refiere, podemos decir éste que fue pobre en producción. Sudáfica supo perfectamente conducir este partido, del punto de vista estratégico, se contentó de mantenerse arriba en el marcador, a la espera de una reacción inglesa. El try negado a Cueto en el minuto 42, quizás hubiese obligado a los Boks a mostrarse más emprendedores por el ancho, el encuentro habría ganado en interés, son suposiciones sin respuesta.
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Al privilegiar el combate cuerpo a cuerpo y el juego al pie, los Ingleses cayeron en su propia trampa, sistema de juego que les dió un buen resultado frente a Australia y Francia. Pareció de inmediato evidente que no podrían salir vencedores, en un estéril planteo de conquista territorial y al que dedicaron tanta energía. Desesperante actitud. Como prueba, las secuencias que muestran a los Springboks recuperar 60 metros de terreno, como resultado del intercambio postal de "up and unders" y otras patadas supuestamente tácticas. Los Boks supieron invertir la pretendida presión a través del pie inglés y de esa manera instalarse ellos en el campo del XV de la Rosa y controlar de esa manera el curso del partido. La estrategia aplicada al pie de la letra por los pupilos de Brian Ashton, fue aún más ineficaz, al no poder esta apoyarse, sobre una supuesta supremacía en el scrum. Es ciero que el pack bok se vió en dificultades, como prueba el primer scrum del partido, pero sin llegar a la quiebra. Con la impresionante performance en la hilera del duo Matfield-Botha, con una potencia superior en todos los impactos, con una limpieza de una feroz eficacia en los rucks, en ese sentido, citemos a la barra a Schalk Burger; no quedaba mucho tema donde encontrar algún punto flaco, en el dispositivo sudafricano.
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Inglaterra tenía los recursos suficientes como para actuar de otra manera? A la luz de las tentativas incipientes de desestabilización del debate, al final del partido, podemos pensar que no. Estando 15-6 en el marcador, estaban obligados de realizar al menos un try para poder imponerse sobre los Boks. Fue cuando los hombres de Phil Vickery, mostraron todas las flaquezas constatadas en partidos anteriores. Pero hay que reconocer que los Springboks no fueron muy sobresalientes en ese sector. Si ellos son muy eficaces para oponerse al juego del adversario y aprovechar el menor balón olvidado en el camino y así poner en órbita tres-cuartos de gran velocidad, no mostraron una gran capacidad para afinar ellos mismos sus ataques. El hecho de que la mayor parte de de sus trys en el torneo, provinieron de turn-overs o de intercepciones, en lugar de construcciones propias, lo prueba.
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Cabe preguntarse ahora sobre la música del futuro en el rugby. Los partidos que despertaron mayor entusiasmo, fueron los que tuvieron como actores a equipos que podemos denominar, sin ser despreciativos, de segundo nivel; salvo raras excepciones, no hubo confrontaciones entre naciones mayores dignas de despertar un sano lirismo, a lo largo de esta Copa del Mundo. Y a medida de que avanzaba la competencia, los planteos se hicieron menos ambiciosos, con una estrategia de repliege, reducida exclusivamente a una destrucción de iniciativas adversas, en desmedro de la afirmación de un juego propio. Lo que pudo dar en un primer momento partidos emocionantes, a condición de ver uno de los dos equipos... jugar el juego, pero que a la larga dieron lugar, poco a poco, a debates a puertas cerradas, una vez que todos los protagonistas acepataron el mismo principio. Los All Blacks habrían podido invertir la tendencia? Nada es menos seguro, ya que los Blacks también son partidarios de este tipo de juego al ajedrez; con individualidades de talento es cierto, pero que supone a la base una superioridad física sobre el adversario, que permita abrir las indispensables brechas en un segundo momento.
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No se podrá volver atrás en lo que respecta a un dominio creciente del aspecto físico en el rugby profesional, practicado por equipos cada vez mejor preparados. Cabe entonces preguntarse de que manera se podría liberar el juego. Con la introducción de nuevas reglas? Quizás. Pero habrá, en un primer momento, que esperar que los árbitros apliquen las reglas en vigor, especialmente en el ruck y de esta forma crear las condiciones de una limpidez en el juego.